Escribo desde la última trinchera de paranoia. Alrededor ya no queda nadie. Los pocos que estaban se fueron. Me llaman por teléfono y me preguntan si el festejo se hace. Mi amigo agente secreto me recomienda que tome las precauciones necesarias, que no se justifica brindar por un momento como este y me impulsa a cancelar todo. Les respondo que teniendo en cuenta la emergencia sanitaria mañana continúa en pie el festejo. Será el último foco de la resistencia. Estaré en la otra punta del bar, solo con mi Jack Daniels, saludando de lejos, disparando desde un árbol a los que empiecen con alguna queja. Mañana nos reuniremos algunos pocos a juntar los pedacitos de felicidad que quedan mientras todo se derrumba.
03 julio 2009
01 julio 2009
23 junio 2009
16 junio 2009
Intimidad
Morrison dice que ya no escribo más en el block porque me hice metodista. Es mentira. También dice que dejé el anarquismo y el punk para desayunar en Martínez y en Delicity. No le respondo. Habla y termina hablando solo. Me dice que ahora que tengo loza radiante y alfombra me hago el japonés y me quito las zapatillas Converse al ingresar al departamento nuevo. Estoy un poco obsesionado con que no se me ensucie la alfombra, en principio porque no quiero llamar al limpialfombras. ¿Cómo se sacan las manchas de alquitrán de una alfombra? Morrison no tiene idea. Dice que él puede hacerme la changa. No le respondo. Dice que tiene una espuma que saca todas las manchas, incluso las más difíciles y pone tonito de publicidad televisiva. Todavía estoy rodeado de cajas con libros pero ya puedo descansar. No tengo cortinas y cuando duermo los vecinos del décimo piso están al tanto de mis movimientos, así también cuando me baño y cuando corro desnudo por el living como un Guido Kafka en un capítulo de Clave de Sol.
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Vida portátil
15 junio 2009
07 junio 2009
Última
Comienza la última semana en mi viejo departamento. Hasta el momento tengo once cajas con libros cerradas y etiquetadas. Faltan diecinueve y calculo que me faltarán catorce más cuando termine de ocupar todas las que conseguí. Pienso en descargar y volver a cargar, como si fuera un revólver de libros que te rompen la cabeza. Acabo de ingresar al weather channel para ver el pronóstico del tiempo del próximo fin de semana, que serán los días para hacer efectiva la mudanza con el flete. Según parece el sábado estará soleado y el domingo habrá 30 por ciento de probabilidades de precipitaciones. Terminaré el sábado. El sábado quizás ya pueda dormir frente a las canchas de Marangoni. El flete será de unos pibes de la barra brava de Huracán: están entusiasmados con el equipo así que vendrán de buen humor. Ahora tengo que armar la logística con los autos de mis amigos. Ya tengo tres autos que estarán disponibles el fin de semana que viene: cada uno de los autos cargará diez cajas de libros y quizás alguno pueda traer algo un poco más grande y pueda meter veinte. Las cajas están numeradas, y no hay polvo como en la mudanza anterior porque no hay canastos de mimbre. Mañana firmo. Mañana cancelo mi deuda con el banco. Parece que estoy armando todo para la gran estafa. Quizás en realidad no me vaya al nuevo departamento. Quizás cambie mi identidad y desaparezca.
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Vida portátil
06 junio 2009
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